Entre revolucions i guerres (4)
Un altre processat pels fets de la
fracassada revolta federalista fou Francesc Soperena, professor de l’Escola
Normal de Girona. El 20 d’octubre de 1869 va ser suspès del seu càrrec per
haver estat president del cometé republicà provincial i “no merecer la confianza del gobierno”.
El professor,
per defensar-se, escriu una carta a la Dirección General de Instrucción pública on argumenta que “Antes de la revolución de
setiembre quejábase el pueblo liberal español de
que la intolerancia religiosa y el espíritu de partido hubiesen trascendido
hasta las tranquilas regiones de la ciencia, honrando á los profesores de sus respectivas
cátedras y arrebatándoseles su propiedad tan legítimamente adquirida como
cualquiera otra que lleva ese sagrado nombre dejando en el mayor desconsuelo á
las familias de aquellos, que habían consagrado toda su vida al estudio y á la
enseñanza; y hoy, Excmo. Sr., cuando el Gobierno y las Cortes han declarado el
derecho imprescriptible de enseñanza, la independencia del profesor en su cátedra,
el derecho de propiedad sobre esta y el de inamovilidad, cuando el magisterio
tiene su legislación especial que le ordena como ha de portarse en el ejercicio
de sus funciones, y tribunales especiales también que purgan y califican las
transgresiones de aquella, ha recibido el exponente una comunicación del
gobernador civil de esta provincia suspendiéndole del cargo de
Profesor de la Escuela normal por motivos puramente políticos que no son ni
pueden ser penables por las leyes ni reglamentos vigentes del ramo”.
“Es un testimonio irrecusable de
lo improcedente y absurdo de la disposición tomada por este señor gobernador,
cuyas facultades, por extraordinarias que sean, no es posible se extiendan
hasta el punto de suspender á los profesores de sus cátedras ganadas mediante
rigurosas oposiciones, y mucho menos estando en el cumplimiento de su deber sin
separarse en lo más mínimo de la línea trazada por las disposiciones que rigen
al Magisterio público”.
Per això, “Suplica a V. E. que,
inspirándose en la idea de justicia, como así acostumbra en todos sus actos, se
digne revocar la orden de este señor gobernador dando por nula y sin ningún
valor la referida suspensión, gracia que espera del recto proceder de V. E.”.
El professor
adjunta dos documents, el primer és una còpia de l’ordre de suspensió, el segon
un certificat del director de l’Escola Normal, Bruno Banoya i Xiberta, en el
qual es garanteix que el Sr. Soperena no ha faltat cap dia a les seves
obligacions.
La resposta de
la Dirección General, datada el 29 d’octubre, és contundent: “Teniendo en cuenta que los profesores de escuelas
normales son empleados facultativos que se rigen por una ley especial y como
tales están sujetos a leyes penales de igual carácter para el caso de que
falten á los deberes de su cargo, (...) ha resuelto esta Dirección general se
tenga por no acordada la suspensión de empleo y sueldo impuestos por ese
Gobierno de provincia al catedrático de la Normal...”
El 9 de
novembre, Francesc Soperena rep una notificació on se li comunica que “habiendo cesado las causas que motivaron
la suspensión de Vº del cargo de profesor de la Normal de esta ciudad he
dispuesto vuelva V. en el uso y prerrogativas de su citado destino”.
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